Obsesión por la apariencia no es normal

Conoce el Trastorno Dismórfico del Cuerpo y qué lo provoca.

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El Trastorno Dismórfico del Cuerpo (TDC) es una condición psiquiátrica mal entendida en la que la gente se percibe a sí misma como desfigurada y fea, aún cuando tienen una apariencia normal para los demás. Una nueva investigación en la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA), demuestra que los individuos que la padecen tienen anormalidades en las conexiones cerebrales.

El Dr. Jamie Feusner, autor principal del estudio y profesor asociado de psiquiatría de la UCLA, y sus colegas, reportan que los individuos con esta enfermedad, en esencia, tienen “mal cableado en sus cerebros”, es decir, tienen malas conexiones en las regiones cerebrales que tienen que ver con el proceso de visualización.

Los descubrimientos fueron publicados en la revista Neuropsychopharmacology, y sugieren que estos patrones en el cerebro pueden estar relacionados con información mal empatada.

Encontramos una correlación muy fuerte entre la baja eficiencia de las conexiones a lo largo y ancho del cerebro y la severidad de la enfermedad TDC. Mientras menos eficientes sean las conexiones en el cerebro, peores son los síntomas, particularmente los comportamientos compulsivos, como verse varias veces en el espejo”, señaló Feusner.

Las personas que sufren de TDC tienden a fijarse minuciosamente en los detalles, como una sola mancha en la cara o el cuerpo, en lugar de verse a sí mismos en su totalidad. Se angustian tanto con su aspecto, que a menudo no pueden llevar una vida normal, tienen miedo de salir de sus casas e incluso, piensan en el suicidio. Con frecuencia tienen que ser hospitalizados.

El TDC afecta, aproximadamente, al 2% de la población y es más frecuente que la esquizofrenia o trastorno bipolar. A pesar de su prevalencia y gravedad, los científicos saben relativamente poco acerca de la neurobiología de este trastorno.

En el estudio actual, Feusner y sus colegas realizaron resonancias magnéticas a 14 adultos con diagnóstico de TDC y a 16 personas sanas, con el objetivo de identificar las conexiones del cerebro para examinar cómo se organizan las redes de la materia blanca. La materia blanca se compone de células nerviosas que llevan los impulsos de una parte del cerebro a otra.

Para ello, utilizaron una forma sensible de la imagen del cerebro llamada Tensor de Difusión, o DTI, una variante de la resonancia magnética que puede medir la integridad estructural de la materia blanca del cerebro. A partir de estos análisis fueron capaces de crear “mapas”  de todo el cerebro para observar las vías de materia blanca reconstruidas. Posteriormente, utilizaron una forma de análisis avanzado llamado teoría de grafos para caracterizar los patrones de conexiones a través de los cerebros de las personas con TDC y luego los compararon con los de los controles sanos.

Los investigadores descubrieron que las personas con TDC tienen un patrón anormal en las conexiones existentes en todo el cerebro. Esto sugiere que estos individuos pueden tener desbalances en su forma de procesar la información “local” o detallada. De igual manera, el equipo descubrió conexiones anormales específicas en las áreas que controlan el procesamiento visual y aquellas que tienen que ver con el reconocimiento de las emociones.

Sus cerebros parecen estar  ajustados para ser muy sensibles a procesar detalles minuciosos, pero este patrón no puede permitir que sus cerebros estén bien sincronizados entre regiones con diferentes funciones. Esto puede afectar la manera en que perciben su aspecto físico y también puede dar lugar a que queden atrapados en los detalles de otros pensamientos y procesos cognitivos”, dijo Feusner.

De acuerdo con el estudio, los avances de la comprensión del TDC han proporcionando evidencia de que el “cableado” de las redes cerebrales de los pacientes es anormal. De acuerdo con el investigador “esto es significativo, ya que podría dar lugar a que seamos capaces de identificar desde el principio si alguien está predispuesto a desarrollar este problema.”

Otros autores del estudio son Jesse A. Brown, Liang Zhan y Sarit Hovav, todos de la UCLA y Donatello Arienzo, Alex Leow y GadElkarim Johnson de la Universidad de Illinois. La investigación fue apoyada por subvenciones del Instituto Nacional de Salud Mental.

El Departamento de Ciencias Psiquiátricas y del Comportamiento de la UCLA alberga a profesores expertos en los orígenes y el tratamiento de los trastornos de la conducta humana compleja.

El departamento es parte del Instituto Semel para la Neurociencia y Comportamiento Humano de UCLA, un centro de investigación interdisciplinaria, líder a nivel mundial y centro de formación dedicado a la comprensión del comportamiento humano, así como las causas y consecuencias de los trastornos neuropsiquiátricos.

 

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