Fichero Político / Ángel Mario Ksheratto

Intereses en Mercado de Arriaga

Contra todos los dictámenes, estudios, recomendaciones y ordenanzas, el alcalde de Arriaga, Noé López Duque de Estrada, está determinado a cumplir un capricho personal… Y una exigencia que, a decir de los afectados, proviene de la subsecretaria de Infraestructura, Carmen Gordillo Ruiz, cuyo comportamiento en las múltiples reuniones para encontrar una salida a la crisis, ha tenido un comportamiento soez, agresivo, ridículo y abiertamente provocador.

Desde que anteriores administraciones municipales determinaron cambiar la sede del Mercado de Arriaga “Belisario Domínguez”, a un terreno de alto riesgo, los habitantes de éste municipio se inconformaron, dada las condiciones de volatilidad que podrían enfrentar, en virtud de gases y químicos acumulados en el lugar. La alerta se disparó, cuando se supo que la intención era demoler la antigua construcción, considerada por diversos organismos como “una joya arquitectónica”.

El mercado “Belisario Domínguez”, fue construido en 1970, durante las administraciones de Manuel Velasco Suárez y Alejandro Patrinos Velasco, gobernador de Chiapas y alcalde de Arriaga, respectivamente. Fue inspirado en las obras arquitectónicas de gran realce mundial del arquitecto mexicano-español, Félix Candela Outeriño y construido por el arquitecto Octavio Barreda Marín, sobresaliente alumno de Candela.

Hans Kabsch Vela, uno de los defensores del histórico edificio, lo describe así: “Se trata de estructuras laminares de concreto de borde recto y planta rectangular, formados por cuatro segmentos de hypar (paraboloides hiperbólicos), que coinciden en un apoyo central, transmitiendo cargas al terreno; esos apoyos también son utilizados para desalojar el agua de lluvia. el edificio se muestra, por su calidad constructiva, como un claro ejemplo de lo que el investigador y especialista Juan Ignacio del Cueto define como  ‘…un momento culminante de la arquitectura mexicana de los años 50 y 60 del siglo XX, misma que ganó prestigio alrededor del mundo con obras como el mercado Belisario Domínguez de Arriaga, Chiapas…’”.

En efecto, la construcción no es común. En Chiapas, es la única en su estilo, de tal manera que estudiosos de otros países se han interesado en visitar la obra y analizar las consecuencias que tendría su demolición para una ciudad que, por ironías de la modernidad, se quedó asilada tras la construcción de la autopista Tuxtla-Tapachula.

En Arriaga, nadie está de acuerdo con la desaparición de lo que constituye para ellos, un monumento histórico. Y más, cuando se filtra entre la población que detrás del intento por desaparecerlo, hay intereses económicos muy fuertes.

—El alcalde perdió la razón, mire usted amigo —me dice el taxista que me lleva al centro de la ciudad y explica: Los papás de Noé (López Duque de Estrada) eran locatarios; él mismo se crió entre los locatarios de ese mercado y ahora lo quiere derrumbar, así nomás por sus pantalones —alega.

Entre los vendedores hacinados a lo largo de la vía del tren, reina la incertidumbre. Nadie sabe a ciencia cierta hasta cuándo, van a tener un nuevo espacio para trabajar. Los rumores corren de un lado para otro, mientras que el edil, les juega la cabeza cada vez que se le antoja. Sucede que para demoler la parte no considerada histórica (un 60 por ciento del mercado en general) las autoridades municipales ubicaron a los locatarios en lugares aledaños donde hoy, sufren toda clase de carencias.

Si los más elementales servicios, en locales construidos con láminas y de dimensiones francamente asfixiantes, los pocos vendedores que sobreviven a los caprichos de un alcalde poco comprometido con la ciudadanía, se quejan de las circunstancias, pero al mismo tiempo, dicen estar conscientes que ningún reclamo será escuchado.

—Nos da más pena a nosotros reclamar porque por una oreja les entra y por otra se les sale —comenta una locataria que afirma que a veces, es mejor reír que llorar. El calor es abrumador; se siente más debajo de una estructura endeble, inadaptada para un mercado improvisado, cuya mayoría de puestos de venta, están cerrados en pleno sábado a mediodía. “¿Quién va a estar todo el día en medio de éste infierno?”, se pregunta un vendedor de frutas que intenta darse aire con un pedazo de cartón.

Pilar Palomino Balboa, una de las más férreas defensoras del monumento, detalla cada una de las acciones que se han llevado a cabo para evitar la consumación de lo que ella misma considera, una brutalidad contra el patrimonio cultural de Arriaga.

—Hemos sido amenazados, acosados y humillados por una funcionaria de la Secretaría de Infraestructura que aparte de intentar callarnos a gritos y golpes sobre la mesa, ha llegado a provocar una escaramuza a golpes. Es una tirana irrespetuosa que no muestra nada de la educación que, se supone, ha recibido —comenta en tono molesto.

El 26 de marzo, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, envió con carácter de urgente, el oficio DA0514/DO48/2013 al secretario de Gobierno, Noé Castañón León, en el que detalla que, tras una evaluación del inmueble, elaborada por técnicos y especialistas de la UNAM, INHA, CONACULTA, DOCOMOMO y la Academia Nacional de Arquitectura, capítulo Chiapas, se llegó a la determinación que el Mercado de Arriaga, es apto para el rescate y no para la demolición.

Igualmente, el Instituto Nacional de Bellas Artes y CONACULTA, hicieron llegar al Ejecutivo de Chiapas, el oficio número 2199-C/1056, en el que establecen:

“El Mercado Belisario Domínguez, construido en la década de los años setenta del siglo pasado, con un innovador diseño y sistema constructivo, forma parte der la memoria urbana del municipio de Arriaga y especialmente del momento histórico de la arquitectura representativa del movimiento moderno, como parte sustantiva del patrimonio edificado y cultural del Estado de Chiapas. Esta dirección, en apego a la competencia normativa en materia de conservación del patrimonio artístico inmueble del país, reconoce en ésta obra arquitectónica valores estéticos relevantes, dignos de preservación para el disfrute de generaciones futuras, por lo que respetuosamente reiteramos como NO VIABLE (sic) la demolición total.”

Por otro lado, la empresa “Colinas de Buen”, concluyó que “el inmueble no presenta actualmente ningún indicio de falla o colapso inminente y consideramos que demolerlo sería un error”.

 Tarjetero

 *** Plausible, la detención de agitadores profesionales en Comitán. Por primera vez, la sociedad entera, aplaude ese tipo de acciones. Y sí, no vaya a ser que nos pase como en Guerrero. *** En http://ksheratto.blogspot.com, el reportaje completo sobre el Mercado “Belisario Domínguez” (y en el año del prócer, para acabar pronto) de Arriaga.

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