CHARLEMOS DE LO ELECTORAL

DEMOCRACIA Y POBREZA

 

Interesante fue analizar los resultados que arrojó un estudio del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), el cual es un organismo descentralizado de la administración pública federal que se encarga de generar información sobre la situación de la política social y la medición de la pobreza en México, dicho Consejo realizó una evaluación de la pobreza en México en el 2010, por estado y en los 2,456 municipios del país con base en una metodología  que se  sustenta en un enfoque de derechos sociales, dando  cumplimiento a la Ley General de Desarrollo Social, esta información arrojó datos muy interesantes referente a la gran bipolaridad existente en nuestro país en cuanto a los ricos y a los que sufren de extrema pobreza; la primera conclusión de este estudio es de que, entre 2008 y 2010 se redujeron las carencias sociales de acceso a los servicios de salud; acceso a la seguridad social; servicios básicos de la vivienda; calidad y espacios de la vivienda y de rezago educativo, sin embargo en el mismo periodo, en el contexto de la crisis económica, se redujo el ingreso real de los hogares en el país y se registró un incremento de la población que carece de acceso a la alimentación, derivado de lo anterior, la población en pobreza en el país aumentó de 44.5% a 46.2%, que corresponde a un incremento de 48.8 a 52.0 millones de personas entre 2008 y 2010, reporte que coincide con el informe de la OCDE que se difundió en días pasados (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) en términos del número de mexicanos en situación de pobreza extrema se situó en 11.7 millones; leyó usted bien, casi doce millones de mexicanos, subió poco más de dos millones de personas, pero ¿Qué es la pobreza extrema?, es el estado más severo de pobreza, es cuando las personas no pueden satisfacer varias de sus necesidades básicas para vivir como alimentoagua potabletechosanidad y cuidado de la salud. Para determinar la población afectada por la pobreza extrema, el Banco Mundial definió a la pobreza extrema como personas viviendo con menos de $1.25 dólares al día, un poco más de $17 pesos.

 

 

En México, como ya mencionamos, existe un gran disparidad entre la clase que tienen más de lo que podríamos llamar bienestar y los que poco tienen para vivir,  eso no es nada nuevo para muchos de nosotros, teniendo en cuenta que es mexicano el hombre más rico del mundo (Carlos Slim –según la revista Forbes-) y que para la OCDE México es uno de sus miembros más pobres, además de que según estudios de dicha organización, nuestro país tiene el segundo nivel más elevado de desigualdad de los ingresos en la población activa; se sitúa con ingresos 26 veces superiores para 10% de la población más rica respecto a 10% de la población más pobre; el ingreso promedio del 10% de los hogares mexicanos más ricos fue de 228 mil 900 pesos, 26 veces menos que el ingreso del 10% de los hogares de menores ingresos que en promedio recibieron 8 mil 700 pesos mensuales.

 

Otro dato interesante es que tenemos municipios con un grado de desarrollo humano equiparable a zonas de Europa y otros a las de África; dentro de los grupos de municipios con mayor número de mexicanos con extrema pobreza y a la vez con mayores ingresos son: León, Guanajuato; Puebla, Puebla y la delegación de Iztapalapa, Distrito Federal; antes en los estudios sobre la pobreza en México se reconocían los números o porcentajes de mexicanos en tal situación, sin detallar los lugares específicos en donde se encontraban, con estos nuevos datos podemos reflexionar la calidad de los gobiernos de diversos partidos políticos en relación a sus resultados con el bienestar en la población a la que han gobernado. En los tres casos antes enumerados, han sido por mucho tiempo bastiones de los tres Partidos Políticos dominantes en México: en Guanajuato, el PAN; en Puebla, el PRI y en Iztapalapa, el PRD; por tanto nos lleva a la reflexión que ninguno de los grupos políticos ha incidido en forma determinante en el bienestar social de sus gobernados.

 

Por último nos lleva a la reflexión del famoso “clientelismo”, que es precisamente la subordinación de la población ante actividades antidemocráticas practicadas por Partidos Políticos, gobernantes o cualquier persona que tenga interés en obtener a cualquier costo el voto de los ciudadanos para llegar a un cargo de elección popular y por ende al poder político; y se expresa de diferentes formas como son la compra de votos, ofrecimientos de programas sociales, promesas inalcanzables, etc., la pobreza brinda la posibilidad de manipular a la población que ante sus necesidades extremas, poco le importa la democracia, poco le importa los planes de Gobierno y eso es precisamente el caldo de cultivo propicio para un espejismo democrático. 

 

Esto es lo que llaman muchos autores, como los problemas de segunda generación de la democracia, ya que no se lucha ahora para no regresar al autoritarismo, es decir que se respeten las reglas de los procesos democráticos, sino más bien se da en función a que el dinero y su poder pueden desvirtuar la voluntad del pueblo y máxime cuando hablamos de un pueblo pobre; sobornar, dictar políticas públicas que no tienen más fin que inducir el voto en poblaciones enteras, entre otros, es lo que hace frágil a las democracias; considero esto como una falta de ética política entre nuestros gobernantes, ya que no basta llegar al poder sino que es necesario no soltarlo.

 

Para su seria reflexión, amable lector.