De acuerdo con la organización civil Comunicación, Diálogo y Conciencia (CODICE), en coordinación con el Roswell Park Cancer Institute, aseguraron que en varios locales se mantiene la mala calidad del aire a pesar de las restricciones.
Ciudad de México • A cuatro años de aprobada la Ley de Protección a la Salud de los No Fumadores del Distrito Federal, en el interior de algunos bares, restaurantes y cafeterías de la ciudad de México se sigue fumando de manera impune, y son los usuarios y trabajadores de dichos lugares que están altamente expuestos a partículas nocivas para su salud, derivadas de la combustión de productos de tabaco.
De acuerdo con el estudio sobre monitoreo de la calidad del aire en lugares de convivencia en la Ciudad de México, desarrollado por equipo técnico de la organización civil Comunicación, Diálogo y Conciencia (CODICE), en coordinación con el Roswell Park Cancer Institute, en 80 lugares analizados existe contaminación con un nivel promedio de 80 microgramos por metro cúbico, con calidad de aire “muy mala”, es decir, siete veces más que el máximo nivel de contaminación del aire establecido como saludable (10 microgramos por m3) por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Según la clasificación del IMECA (Índice Metropolitano de la Calidad del Aire), el aire de buena calidad tiene 15 microgramos por m3 y un nivel de 80 causa mayores efectos adversos a la salud de la población en general, en particular los niños y los adultos con enfermedades cardiovasculares y respiratorias como el asma.
De acuerdo con el reporte del estudio, existen lugares donde el nivel de contaminación rebasa el promedio de “muy malo” y se registra como “extremadamente malo” (más de 200 micro-partículas por m3), que es significativamente superior a los lugares libres de humo de tabaco y a los máximos recomendables por la OMS y el IMECA como saludables.
Para el levantamiento del las muestras con las que se generó el estudio, se utilizó un monitor de partículas (Sidepak Aerosol Monitory) que permite medir los niveles de contaminación o concentraciones de micro-partículas por metro cúbico. A cargo del análisis y lectura del monitoreo desarrollado estuvieron el Roswell Park Cancer Institute y a la organización Campaign for Tobacco Free Kids, ambas en Estados Unidos.
En conferencia de prensa, el licenciado Eduardo del Castillo, director de CODICE indicó que “se tienen razones de peso para monitorear la calidad del aire, ya que la combustión del tabaco produce más de 4 mil químicos, de los cuales 250 con cancerígenos.
Un cigarro encendido emite grandes cantidades de micro-partículas al medio ambiente, que en espacios cerrados se concentran y al ser inhaladas por las personas quedan adheridas a su organismo. Este monitoreo permite medir el grado de riesgo al que se someten las personas expuestas al humo de tabaco.”
“Lo más grave es que en la salud la exposición al humo de tabaco causa varios efectos inmediatos y a largo plazo, como infarto agudo al miocardio, cáncer de pulmón, enfermedades cerebro-vasculares, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), que comprende al enfisema pulmonar y bronquitis crónica; infecciones al tracto respiratorio superior, de oído y asma agudo en los niños, entre otras enfermedades”, indicó Del Castillo.
En el año 2004, México ratificó el Convenio Marco para el Control del Tabaco de la Organización Mundial de la Salud. Este compromiso, mediante el artículo 8, obliga a los países ratificantes a implementar con eficacia políticas nacionales libres de humo de tabaco.
A este respecto, Erick Antonio Ochoa, director de Iniciativas para el Control del Tabaco de la Fundación InterAmericana del Corazón, indicó que “el deber de los estados es proteger a la población contra la exposición al humo de tabaco a partir de la aprobación y aplicación de leyes, dados los peligros de la inhalación del humo de tabaco.
Sin embargo, la mayoría de las delegaciones políticas del Distrito Federal han demostrado desconocer este compromiso, ya que no realizan la labor coordinada de verificación que les corresponde y mucho menos de sanción, debido a lo cual la ley se ha relajado o debilitado a tal grado que se está poniendo en peligro la salud de la población.”
“No existe un nivel seguro de exposición al humo de tabaco”, continuó Erick Antonio Ochoa. “Está demostrado científicamente que éste puede pasar de una habitación a otra, aún si las puertas del área para fumar permanecen cerradas.
En la ciudad de México las terrazas para fumar en muchas ocasiones no cumplen con los requisitos que marca ley, están improvisadas, no cuentan con la ventilación suficiente ni con los elementos de aislamiento necesarios para evitar que el humo pase a las áreas de no fumadores.”
La demostración de los beneficios de los espacios 100% libres de humo de tabaco es contundente, si se considera que desde su implementación en el Distrito Federal se ha reducido el número de infartos agudos al miocardio entre 8% y 10%, de acuerdo a un estudio preliminar que realiza Jesús Felipe González Roldán, de la Secretaría de Salud.
“Los esfuerzos de la autoridad en esta materia deben ser constantes y también incluir campañas informativas sobre la ley y su correcta aplicación, para que los ciudadanos la conozcan y puedan denunciar cuando ésta no se cumpla, lo cual es un derecho y un deber. Estas medidas de protección no son gratuitas, ya que se sustentan en el derecho a la vida y al disfrute del más alto nivel posible de salud, como lo marca nuestra Constitución”, concluyó Eduardo del Castillo.
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